La libertad trágica
Es difícil creer que apenas haya pasado un año desde que desapareció el hombre cuya figura espiritual se ha impreso como un membrete en el paisaje de la época. Ha desaparecido, y el manto del tiempo del que se despojó aún conserva el contorno de su figura. Como si las leyes de la perspectiva hubiesen sufrido un cambio, y el espacio hubiera agrandado poderosamente sus límites, separado y alargado la duración del tiempo. Como si la hora que lo ha llevado en sus brazos se hubiese dilatado con todo el peso con que él la engrandecía, como si no tuviese necesidad del tiempo y del trabajo que monumentaliza y también borra los detalles. El tiempo se lanza tras aquél que se ha ido, se eleva tras él en el aire como un águila y cae impotente, habiendo golpeado la eternidad. Así pasó él de la historia a la leyenda, raudamente, como de una sala a otra. *¿Puede considerarse un azar que el poeta de la juventud triunfante haya asumido el peso de ese desafío, de ese “clamor social”, y lo haya sentido como una misión, de acuerdo con su vocación más íntima? Wierzyński es en su generación el que ha permanecido más fuertemente ligado a su juventud, para quien la misma no ha sido solamente una época de la vida, que se supera, que encerramos en el pasado, sino un gran programa, un manifiesto al que ha respondido plenamente con su vida y obra. Su obra realiza el testamento de una juventud que él ha vivido más plenamente, más triunfalmente, de manera más ejemplar que los otros. Hemos visto cómo llegaba, año tras año, hasta su plena madurez, aquélla que era preludio, turbación universal y biológica, cómo de año en año afirmaba y coloreaba aquéllo que sólo era esbozo, cómo los rostros diversos de esa juventud genial vienen, uno tras otro, a fundirse en una forma rigurosa, actual y plenamente representativa. *Una vez más vuelve la gran fatalidad de esa Polonia que define lo trágico de su historia: un individuo que se adelanta a su siglo, un genio de amor y solicitud, devorado por la mezquindad. Esa gran soledad, ese gran silencio en torno a la grandeza, el patetismo de ese amor que provoca el odio (“que el amor signifique en Polonia lo mismo que el odio”), los expresa a través de las variaciones que van pautando esta gran biografía, cada una de las cuales se cierra con un episodio monumental, resumido en una balada. |

