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A Tadeusz Wojciechowski


Tadeusz Wojciechowski (1902-1982), arquitecto, creador de vitrales, miembro de Artes, asociación que agrupaba a los artistas plásticos de Lvov. Conoció a Schulz antes de la guerra, por medio del pintor Jerzy Janisch. Ambos reanudaron sus contactos en 1940, cuando Wojciechowski fue nombrado profesor de la escuela de arte establecida por las autoridades soviéticas; intercambiaron algunas cartas. En 1942 Wojciechowski se instaló en Cracovia donde vivió hasta el final de su vida, creando numerosos vitrales para las iglesias y la catedral de Wawel. Las cartas que Schulz le dirigió se encuentran en la colección del Museo de Literatura de Varsovia.


121

Drohobycz, 4 de septiembre 1940

Querido Tadeusz,
Un joven y simpático músico(1) me ha transmitido sus saludos. Supe de esa manera que usted estaba en Lvov, cuando yo le creía en alguna otra parte más al oeste... Sentí que me atravesaba el soplo de una época ya pretérita, de una época que ahora me parece tan lejana... Es como si alguien me hubiese despertado de un letárgico sueño llamándome por mi verdadero nombre –¡un nombre que yo mismo había olvidado! Cuando una persona a la que no veo desde hace mucho me sale al encuentro otra vez, creo que se ha equivocado, que se ha perdido en el tiempo, que yo ya no existo desde tiempo inmemorial... Es como si regresásemos al país tras largos años: creeríamos ser nuestro propio hijo póstumo, no sabríamos si son los hijos de aquellos que conocimos o ellos mismos... Conoceríamos cosas que parecerían increíbles: por ejemplo, que Jurek(2) se casó... una noticia imposible de digerir, algo que no se parece a nada... ¿Y qué es de usted? ¿También ha cambiado? ¿Aún vive del aire de París(3) que pudo respirar durante algún tiempo? ¿Sólo responderá a mi carta?
He pensado que usted podría ayudarme, sacarme de este oscuro letargo en el que vivo. Acaba de abrirse una escuela de arte(4) en la que usted enseña. ¿No habrá –en la misma– un puesto para mí? Quizá puedan confiarme una de las materias secundarias: literatura polaca, historia del arte, perspectiva... a menos que encuentre con qué devanarme los sesos en el taller de grabado o quizá aun con la historia de la arquitectura.
No sé si está al corriente de las exigencias y severidad de las reglas que hoy reinan en las escuelas donde enseño dibujo. Un hombre como yo no puede soportar tales condiciones, ni siquiera durante un mes, sin transformarse en una máquina inhumana. ¿Puede salvarme de este desastre físico y psíquico? Deme un consejo, pregúntele a sus colegas, a sus amigos si pueden hacer algo. ¿Cómo sigue Jurek? ¿Tiene un empleo? Dele noticias mías, pues yo no tengo su dirección. No se enfade si le agobio de esta manera, y no me deje sin respuesta.
Con toda mi amistad.

Bruno Schulz


122

Drohobycz, Sedowa, 8; 28 de septiembre 1940

Querido Tadeusz,
Le agradezco vivamente su amable respuesta y todos los detalles que me da. Ya no contaba con ello, habituado a las costumbres que reinan aquí desde la guerra; no sabía que pudiese encontrar tanta benevolencia y entusiasmo –es una gran alegría para mí. Me hace feliz saber que, de alguna manera, fue usted quien provocó mi carta. Por lo que me contó Marek(5), apenas lo dudé y le escribí siguiendo mi propio impulso (entre paréntesis, Marek es un hombre muy amable, inteligente y de un desbordante humor, y le agradezco que me lo haya presentado). Pero también, me gustaría estar más cerca de usted. Lo que hace en el ámbito de la pintura y arquitectura me interesa. Podría aprender mucho a su lado. Tengo el sentimiento de que mis ojos acaban de abrirse al mundo (pues estaba encerrado en mí mismo): ahora me siento abierto y ávido de conocimientos, yo, que nunca supe nada como era debido.
Pero ahora que me gustaría estar cerca de usted (Marek también me seduce por su gusto y sensibilidad artística), no puedo ir a verle de momento. Pues he recibido un “bono de estancia” para Truskawiec y tengo que aprovecharlo en razón de mi salud, que aún no es muy buena. Salgo hacia allí, pues, estos días. Confío en que ya no volveré a la escuela. Es la única esperanza que me mantiene. Intentaré conseguir un puesto en su centro. ¿En qué se basa la selección? ¿Hay que presentar trabajos? ¿Tengo alguna posibilidad, habida cuenta de la concurrencia y presencia de tantos pintores auténticos de Lvov? Creo que el final de mi estancia en Truskawiec coincidirá con su regreso de Moscú(6). ¿Recibió algún premio en ese concurso(7)? Todavía hoy recuerdo aquellos proyectos para una basílica(8) que usted presentó durante una exposición en Lvov –me parecieron admirables. Eran los más bellos proyectos que me ha sido dado ver.
Al mismo tiempo hago gestiones para intentar encontrar un trabajo en el ámbito de la literatura(9).
Por ahora, no he tenido respuesta. Pero lo más importante para mí es llegar a restablecerme, porque en caso contrario todos estos proyectos no servirían para nada.
¿Ve en alguna ocasión a Ziuna H.(10)? ¿Qué es de ella? ¿Se relaciona usted con otra gente aparte de los inquilinos de su inmueble?
Le agradezco su invitación. Iré en otro momento.
Creí que tenía muchas cosas que decirle, pero como ocurre a veces, mi imaginación se secó al hilo de la escritura y me doy cuenta que no puedo decirle nada esencial. Y esto es todo por hoy. Le doy las gracias una vez más. Con toda mi amistad
Transmítale también mi amistad a Marek.

Bruno Schulz


NOTAS

1. Jakub Weissman (1914-1942), a quien sus amigos llamaban “Kuba” o “Marek”, entonces pianista de unos veinte años, diplomado por la Escuela superior de música, considerado como uno de los más brillantes pianistas de su generación. En 1942, fue cogido en una razia y asesinado por los alemanes. Es a él a quien se alude en la segunda carta de Schulz.

2. Jerzy Janisch (véase la nota 22 a las cartas a Zenon Waśniewski).

3. T. Wojciechowski estuvo dos veces en Francia: en 1936 como becario del Fondo cultural nacional, y en 1937 como ingeniero-arquitecto con motivo de un viaje de estudios organizado por los estudiantes de arquitectura.

4. Cuando Lvov fue integrada al territorio soviético, la antigua escuela de Arte fue transformada en instituto de Bellas Artes. Wojciechowski consiguió un puesto de docente gracias a la intervención de sus amigos.

5. Marek: Jakub Weissman.

6. Wojciechowski no fue a Moscú en esa ocasión.

7. Con Karol Kocimski, arquitecto, Wojciechowski participó en el concurso organizado para modernizar el antiguo teatro Skarbkowski, y consiguió el segundo premio (el primero quedó desierto).

8. En los años 30, Wojciechowski expuso en Lvov –en el marco de actividades del grupo “Artes”– un proyecto de basílica, de muebles de iglesia y policromía inspirado por su viaje a Italia y los monumentos que vio en Ravena.

9. Las gestiones que Schulz emprendió para editar sus obras no tuvieron éxito. No publicó nada más hasta su muerte, que tuvo lugar en 1942.

10. Ziuna H: Izabella Hermanowa (véase la nota 59 a las cartas dirigidas a Romana Halpern).




[Bruno Schulz A Tadeusz Wojciechowski en: Correspondencia, Maldoror ediciones, Vigo 2008, 185 p.
Traducción: Jorge Segovia y Violetta Beck]





Prólogo de Jerzy Ficowski

A Ostap Ortwin

A Stefan Szuman

A Arnold Spaet

A Maria Kasprowiczowa

A Julian Tuwim

A Tadeusz y Zofia Breza

A Rudolf Ottenbreit

A Zenon Waśniewski

A la redacción de Sygnały

A Jarosław Iwaszkiewicz

A Wacław Czarski

A Władysław Zawistowski

A Stanisław Ignacy Witkiewicz

A Kazimierz Truchanowski

A Witold Gombrowicz

A Andrzej Pleśniewicz

A Mendel Neugröschl

A Mieczysław Grydzewski

A Georges Rosenberg

A Ludwik Lille

A Romana Halpern

A Marian Jachimowicz

A Tadeusz Wojciechowski

A Anna Płockier

Cartas dirigidas a las instancias superiores...


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