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A Wacław Czarski


Wacław Czarski(1894-1949), redactor jefe de Tygodnik Ilustrowany hasta 1939. Murió en el extranjero después de la guerra. La carta nº 57 de Schulz se encuentra hoy en poder de Jadwiga Sosińska, la carta nº 59 (se trata del borrador de una carta, escrito a lápiz, que Schulz envió a Varsovia cuando se encontraba en París) está en posesión de la familia de Ludwik Lille, instalada en Francia.


57

Invierno 1934-1935

Querido señor,
Le agradezco de todo corazón su amable carta y sus palabras de consuelo y ánimo. Verdaderamente, las necesitaba, pues estoy al límite de mis fuerzas. No sé si podré aguantar mucho más este suplicio. La enseñanza ya no es lo que era en los buenos tiempos pasados –el más idílico de los oficios, una ocupación casi accesoria, desarrollando humildemente el papel que se le había impuesto.
Desde que la han llevado al primer rango se ha envalentonado de tal manera que su descaro ya no tiene límites; se ha hecho monstruosamente exigente y, cada vez más, pretende llenar por sí sola la vida de un hombre. No soporta la menor concurrencia. Ha perdido desde hace mucho tiempo esa bella modestia que constituía el ganapán ideal de aquellos cuya finalidad estribaba en llevar a cabo una misión, realizar una tarea noble aunque poco lucrativa.
¿Qué hacer? ¿Debo renunciar a lo que considero que es mi misión, mi deber?
¿Debo considerar los trabajos manuales como la meta y finalidad de todos mis esfuerzos?
No está en mi naturaleza oponer ningún tipo de resistencia, de contradecir, de ir contra la voluntad de otros. No tengo la fuerza de convicción necesaria ni esa fe ciega en lo tocante a mi misión. Yo, amigo de la naturaleza y de sus manifestaciones elementales, ¿por qué he de estar condenado a oponerme a ella, a sofocar en el corazón de los niños sus impulsos naturales, sus maravillosos caprichos, su impetuoso vandalismo? No, esta pelea con una pandilla de chicos solidarios y simpáticos (son 26 cada curso) armados de martillos, de sierras y garlopas, no tiene nada de honorable; y las medidas violentas y desesperadas a las que tengo que recurrir para llevarlos de la rienda –verdaderos medios de terror– me repugnan violentamente. Cada día, salgo vencido de esta pelea, degradado a la categoría del bruto, interiormente manchado, lleno de asco por mí mismo. Y me siento tan vacío de energía que algunas horas no bastan para regenerarme.
Además, por la tarde me retienen en el taller distintas ocupaciones.
¿No podría venir en mi ayuda? ¿Por qué el señor Zawistowski(1) tarda tanto? ¿Cuánto tiempo necesitará aún para preparar el terreno con vistas a renovar mi solicitud de excedencia?
Deme, pues, dos semanas más para terminar las ilustraciones de “Edzio”(2). ¡Verdaderamente, no tuve tiempo! El artículo donde hablo de mí (se trata de hecho de una especie de entrevista con Witkacy, de un intercambio de cartas, de una entrevista epistolar)(3) se encuentra desde hace una semana en poder de Witkiewicz en Zakopane, y temo que no vuelva a ver jamás la luz del día. Si no temiese vejar a Witkiewicz, se lo enviaría para publicar en Tygodnik toda vez que se trata, de hecho, de una entrevista conmigo mismo. Aparte de eso, no escribo nada –sueño solamente con escribir– y difícilmente tengo tiempo para leer cualquier cosa. Gombrowicz no me ha enviado el fragmento que yo debía ilustrar. Sin duda ha cambiado de opinión.
A la espera de sus noticias, le ruego que crea en mis mejores sentimientos.

Bruno Schulz


58

A modo de respuesta(4)

Al redactor de “Tygodnik Ilustrowany”

Señor,
Acabo de leer el artículo de J. E. Skiwski(5) titulado “Acontecimientos en cadena”; como antiguo colaborador de Tygodnik Ilustrowany, deseo hacer algunas observaciones a propósito del mismo. Yo no tengo la impresión de ser tan ingenuo y limitado como afirma el señor Skiwski. Tampoco creo ser un escritor snob, a la búsqueda de un éxito fácil; considero que todo lo que he escrito hasta hoy no permite tal afirmación. Me siento, sin embargo, incapaz de entablar una polémica a ese respecto –lo que sin duda no sorprenderá a nadie. Lamento vivamente que los reproches que me han dirigido no hayan sido formulados de manera más elegante, menos primitiva en el plano psicológico –en cuyo caso me hubiese sido posible dar las explicaciones consecuentes.

Bruno Schulz


59

(Hacia el 10 de agosto 1938)

Querido señor,
Heme aquí en París desde hace una semana. ¡Qué pavorosa ciudad, qué mujeres! Estoy literalmente aplastado. ¡Una verdadera Babilonia!
Me encuentro aquí en compañía de Ludwik Lille(6); es pintor, brillante ensayista y un sutil conocedor del arte; se propone enviarle regularmente –dado el caso– artículos relacionados con todos los ambientes de la vida parisina. Es un hombre de gran talento, y yo le aconsejaría vivamente que aceptase alguno de sus escritos. El señor Lille le enviará al mismo tiempo algunos textos que le permitirán juzgar su estilo y sus maneras. ¿Qué hace usted, querido señor? No estaba usted en Varsovia la semana última. Reciba mis mejores pensamientos y escriba algunas palabras a la dirección de Ludwik Lille, 51, boulevard Saint-Jacques.
Muy cordialmente.

Bruno Schulz


NOTAS

1. Władysław Zawistowski, véase introducción a las cartas dirigidas a Władysław Zawistowski.

2. “Edzio”, relato acompañado de cinco dibujos de Schulz. Primera publicación en Tygodnik Ilustrowany, 1935, nº 40.

3. La “Entrevista con Bruno Schulz” de St. I. Witkiewicz apareció en 1935, en el nº 17 de Tygodnik Ilustrowany (véase la carta A Stanisław Ignacy Witkiewicz).

4. La carta “A modo de respuesta” apareció en las páginas de Tygodnik Ilustrowany (1936, nº 44).

5. J. E. Skiwski, “Acontecimientos en cadena”, Tygodnik Ilustrowany, 1936, nº 42. Este artículo es un pastiche de la polémica pública Schulz-Gombrowicz. Jan Emil Skiwski (1894-1956), periodista, crítico literario, colaboró con los alemanes durante la guerra, fue redactor de una revista publicada por el ocupante nazi y trabajó en la Oficina de propaganda del Reich (Reichpropagandsamt). Murió en Venezuela.

6. Ludwik Lille, véase la introducción a las cartas dirigidas a Lille.




[Bruno Schulz A Wacław Czarski en: Correspondencia, Maldoror ediciones, Vigo 2008, 185 p.
Traducción: Jorge Segovia y Violetta Beck]





Prólogo de Jerzy Ficowski

A Ostap Ortwin

A Stefan Szuman

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A Tadeusz y Zofia Breza

A Rudolf Ottenbreit

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A la redacción de Sygnały

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